sab 31a. Ordinario año Par (Id=738)

Antífona de Entrada

Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor. Me invocarán y yo los escucharé y los libraré de su esclavitud dondequiera que se encuentren.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio, porque sólo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
4, 10-19

Hermanos: Mi alegría en el Señor fue grande al ver renacer el interés de ustedes por mí; de hecho, lo tenían ya, pero no habían tenido ocasión de manifestarlo. Y no les digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a arreglármelas en cualquier situación. Sé pasar necesidades y vivir en la abundancia. Estoy acostumbrado a todo: a estar satisfecho y a pasar hambre, a la abundancia y la escasez. Todo lo puedo en Cristo que me da la fuerza. Sin embargo, qué bueno que se han solidarizado conmigo en el sufrimiento. Ustedes los filipenses saben además que, al comenzar a predicar el Evangelio y salí de Macedonia, ninguna iglesia, fuera de ustedes, me brindó una ayuda económica. Y saben también que cuando estaba en Tesalónica, en más de una ocasión me enviaron ayuda para aliviar mis necesidades; no es que yo busque regalos, lo que busco es que se multipliquen los interés en su cuenta.
Recibí, púes, todo y tengo suficiente, incluso me sobra después de haber reducido por medio de Epafrodito sus obsequios, que son ofrenda agradable y sacrificio que Dios acepta con agrado.
Mi Dios, que es rico, atenderá con generosidad todas sus necesidades por medio de Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 111, 1-2.5-6.8a y 9

Dichosos los que honran al Señor.

Dichoso el que respeta al Señor, y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será poderosa en la tierra, la raza de los hombres buenos será bendecida.
Dichosos los que honran al Señor.

Dichoso el hombre que se apiada y presta, y administra con honradez sus asuntos; el hombre recto jamás sucumbirá y su recuerdo perdurará por siempre.
Dichosos los que honran al Señor.

Su corazón está sereno, y no tiene miedo; da sin medida al necesitado, su rectitud permanece para siempre, y mantiene con dignidad su frente en alto.
Dichosos los que honran al Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya.

Evangelio

Si con el dinero, tan lleno de injusticias no fueron fieles, ¿quién les confiará los bienes verdaderos?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
16, 9-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Gánense amigos con los bienes de este mundo. Así, cuando tengan que dejarlos, los recibirán en las moradas eternas. El que de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho. Y el que es injusto en lo poco, lo es también en lo mucho. Pues si no fueron de fiar en los bienes de este mundo, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no fueron de fiar administrando bienes ajenos, ¿quién les confiará lo que es de ustedes?
Ningún criado puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará a otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero.
Estaban oyendo todo esto los fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de Jesús. El les dijo:
"Ustedes quieren pasar por hombres de bien ante la gente, pero Dios conoce sus corazones; porque, en realidad, lo que parece valioso para los hombres es despreciable para Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que estos dones traídos a tu altar nos obtengan de ti, Señor y Dios nuestro, la gracia de servirte con amor y la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La gloria de Dios es el hombre viviente

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres el Dios vivo y verdadero; el universo está lleno de tu presencia, pero sobre todo has dejado la huella de tu gloria en el hombre, creado a tu imagen. Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación y le das tu Espíritu para que sea artífice de justicia y de paz, en Cristo, el hombre nuevo.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con alegría el himno de tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Mi felicidad consiste en estar cerca de Dios y en poner sólo en él mis esperanzas.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, que nuestra participación en esta Eucaristía, que tu Hijo nos mandó celebrar como memorial suyo, nos una siempre con el vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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